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Prensa

Despertar de primavera – Yoga Art Festival 2008

Por Katie Clancy

Es mitad de marzo y aún la cumbre del volcán Iztaccíhuatl (traducido como mujer blanca en lengua náhuatl) está cobijada por la nieve, una delgada sábana cubriendo el perfil de su vientre. Es la tercera montaña más alta de México, rodeada de un mágico bosque ancestral.

Más de ciento cincuenta personas aquí se reunieron para el segundo anual Yoga Art festival anual. Por una semana Sanadores, Yoguis y artistas viajaron de todas partes del mundo a Iztac Multiversidad – un centro holístico de sanación, ubicado en 36 hectáreas de bosques, cerros y cañadas en un fértil valle de las faldas del Iztaccíhuatl. A través de prácticas de Yoga y meditación, talleres de sanación y eventos culturales, el festival exploró cómo despertar la creatividad vital del alma, la naturaleza y la conciencia colectiva.

Los visionarios del festival – Angelika Baumbach y Markus Sieber, fundadores del proyecto musical internacional Mirabai Ceiba, y el Dr. Siegfried Baumbach, fundador y guardián de Iztac Multiversidad – nos enseñan que el Yoga, traducido como “Unión” es una práctica de transformación y trascendencia. Al aplicar esto al arte, emerge una nueva fuerza. “El Yoga une el interior con el exterior, el cielo y la tierra, la mente y el cuerpo. El arte es un vehículo para comunicar con la energía vital y divina. La integración del Yoga y el Arte sirve como catalizador hacia una nueva dimensión de salud y conciencia,” nos dice el Dr. Baumbach, nativo de Alemania que ha estado entrenando a Holoterapeutas en México por más de treinta años.

El resurgir de sanación holística y prácticas espirituales nos han dado herramientas para confrontar nuestra realidad a muchos niveles: ¿de qué manera podemos, como seres humanos creativos, integrar nuestra cultura post-industrial con las sabidurías antiguas para transformar el momento presente? El Yoga Art Festival investigó estos profundos cuestionamientos y nos motivó a encontrar soluciones e integrarlas en nuestros caminos.

Aún cuando no fue publicado ampliamente, las noticias del festival viajaron a través de familia, amigos y la red de estudiantes de Iztac Multiversidad. Gente de Alemania, E.U. y de todo México viajaron para compartir en el evento.

“Fui invitado por una de las fundadoras de Iztac Multiversidad, Cristina San Pedro. Junto con el equinoccio de primavera, sentí que valía la pena viajar todo el camino desde E.U. para ser parte de una experiencia tan enriquecedora”, dijo Coleen Thomas, un residente de Durango Colorado.

Una armoniosa sencillez reemplazó lujosas acomodaciones para dormir: varios cuartos de adobe con literas y baños privados alojaron a Familias y algunas parejas; la mayor parte de la gente montó sus casas de campaña en un gran campo de flores de lupinas. La temperatura bajaba hasta casi helar al anochecer; ranas cantaban en la distancia y la luna guardó vigilia sobre los acampadores durante las noches. Cada una de las instalaciones – desde la gran cocina rustica de adobe y el comedor al aire libre, el Yurt Mongol construido artesanalmente con pacas de paja y tierra de adobe, los baños secos y las regaderas al aire libre – se complementaban con la belleza natural del lugar.

Katrina Blair, una naturópata de Colorado que impartió un taller de plantas silvestres comestibles, durmió debajo de un pino sin casa de campana. “Esta montaña está muy viva y quise abrirme a los elementos lo más posible,” dijo ella.

La rutina diaria de la semana también hizo honor a los ritmos naturales de la Madre Naturaleza. El día empezaba con una práctica meditativa de Sadhana en la madrugada, la cual incorpora ejercicios de Kundalini Yoga y cantos en grupo. “Me siento lleno de vida cuando todo mi cuerpo y mi voz le dan la bienvenida al alba,” dijo Thomas. “Mis chakras se abren y como resultado mi columna vertebral se fortalece.” En un nivel más amplio coincidieron muchas sincronicidades con el “timing” del festival: el equinoccio de primavera, una luna llena, un día dedicado a la paz mundial, el día internacional del Agua y la Semana Santa. “Gracias a esta sincronicidad se han amplificado todas nuestras intenciones y acciones,” dijo Fuoad Donaldo Toledo.

Cada asistente del festival fue motivado a participar en el servicio de Seva. En muchas tradiciones Seva se refiere a un acto de servicio impersonal que sostiene el espíritu de colaboración e integración en una comunidad. Lavar trastes, ayudar a preparar las comidas, limpiar los baños y asear las áreas comunes – todas estas fueron contribuciones generosas para mantener la energía vital del festival en flujo.

Después de un corto periodo de trabajo, iniciaban las exploraciones personales y en grupo. Todos participaban en uno o dos de los siguientes talleres: Hatha, Naad o Kundalini Yoga, Meditación Profunda, Danza Butoh, Sanación Pránica, Voz Shamánica, Sonosofía Quántica, Danza Devocional de la India (Odisi), Terapia Floral de Bach, Plantas Silvestres Comestibles.

Los grupos se reunían por tres días seguidos para poder explorar los tópicos con más profundidad. Pequeños grupos se aventuraban al bosque para buscar diente de León silvestre, otros pintaban murales en un círculo de pinos o experimentaban con improvisaciones de danza Butoh.

“La danza Butoh, al igual que este festival, abre canales de energía y activa muchas memorias arcaicas y antiguas,” dijo la maestra de Butoh Kathy Van Koerber.

El siguiente intensivo exploró vías para activar el potencial sanador personal de cada uno dentro de un trabajo de soporte grupal. Tonya Ridgeley de Voz Shamánica, música basada en Nueva York (también conocida como T Bird Luv), nos habló acerca del poder de ir más allá de las resistencias. “La fuente está en ti. Todos pueden cantar. Es cuestión de recordar, honrar y superar las barreras que están en tu camino.” Ella enseño ejercicios con el propósito de sacar a la gente de su zona de confort – reír histéricamente, expresar las emociones sin palabras, cantar canciones absurdas. “Yo estaba muy incómoda e insegura durante el proceso, pero fui a través de mi autoconciencia y llegué a un lugar de aceptación y coraje,” dijo Isaa Maravillas acerca del taller de Voz Shamánica.

Hubo traducciones en alemán, español e inglés. “Yo no estaba muy segura de cómo iba a funcionar,” dijo Gaby Schüsselbauer, una trabajadora social de Alemania, “pero el estar aquí me ha enseñado que las palabras sólo son una de las maneras de comunicar y entendernos mutuamente.”

Como la meta del festival era integrar salud en todos los aspectos, las tres comidas orgánicas vegetarianas eran verdaderas obras de arte. Panes de avena, muesli, tortillas azules hechas a mano, galletas de avena, sopa de vegetales y miso, jugos de frutas frescas y abundantes ensaladas – todo preparado y servido con amor por Silvia Román.

“Aquí hay una calidad especial de vida. Nos abstenemos del alcohol, la cafeína y el azúcar para nutrir nuestros cuerpos con alimentos vivos. Me siento más concentrado e inspirado,” dijo Michael Kusche, un sanador shamánico de Alemania.

Después de un largo día de trabajo duro y reflexión, las noches eran dedicadas a eventos culturales como por ejemplo: Deva Hari Parkash, la hija del Dr. Baumbach, bailó una danza tradicional de la india, junto con Marien Luévano, quién invocó a un duende salvaje en un solo de flamenco. Kathy Van Koerber de Kiah/Keya presentó la premiere de su primer documental acerca de una tribu nómada en Mali y también presentó un performance de Butoh acompañada de T -Bird Luv. El teatro “Sexto Sol” de Cuernavaca, México, presentó un show cómico de pantomima y Mirabai Ceiba, usualmente conocidos por sus etéricos y melódicos conciertos, crearon especialmente para el festival un performance de danza/teatro recordándonos la urgencia del alma del agua en el planeta.

Las celebraciones germinaron en muchas áreas durante la semana. El día del equinoccio un grupo caminó en el bosque con los expertos montañistas Roberto Morales y David Chamorro para encontrar señales de primavera. Angelika Baumbach guió a otro grupo a través de una ceremonia de temascal inipi. La ceremonia fue purificante e invocó guía. “El temascal te limpia por completo rejuveneciéndonos con la energía más poderosa directo de la tierra,” dijo Kusche después de esta experiencia.

El festival ofreció opciones para toda la familia. Mientras sus padres meditaban, una docena de niños fueron parte del campamento de niños. Pintaron con los dedos, cantaron, nadaron, practicaron Acro yoga y jugaron juegos. “Los niños son nuestros maestros. Nosotros les ayudamos a abrir sus sentidos al momento presente,” dijo Said, el líder del campamento de niños.

El Dr. Baumbach cerró la semana con algunos tips para recargar el espíritu. “Integra las memorias de esta semana en tu vida diaria. Transforma el lugar en donde vives, sea tu casa, pueblo o gran ciudad. Regresen sus cuerpos frecuentemente a la naturaleza. Sigan creando y manteniendo las redes de conciencias que crearon aquí.”

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